miércoles, 3 de abril de 2013

La puta isla.

Creo que toda persona que escribe, al final lo acaba haciendo del lugar donde vive, del lugar donde crece, del lugar que le alimenta las ganas y que le jode las ilusiones a veces, por qué no decirlo.

Siempre que el día es muy cálido, la casa está fría. Como el fondo del mar y sus incorruptibles 4ºc, como la soledad cuando enfría el corazón. Como mi cama cuando no la tengo a ella. Como los oídos cuando te retiran la palabra. No corre la típica brisa sino viento, susurra por las calles, juega con las palmeras, y no con los árboles. Trae palabras, se lleva suspiros. Llega a la ventana el maldito olor a mar. Aún viviendo en ciudad alta. Está ahí en mi nariz. Meciendo la nostalgia como mece a los peces. Ay el mar, que me apena y me enreda en sueños como enreda de algas los pies de los que se atreven a empaparse.



1 comentario:

Sara Scratch dijo...

Soy la del comentario rotundo, intentando no comentar lo mismo porque sigo en mis 13, ¡qué bonito escribes, joder!

Sin haber pisado Canarias en mi vida, me has transportado todas esas sensaciones hasta aquí.