domingo, 14 de marzo de 2010

El respeto de los tiburones.

Esta no es una de las típicas historias que se cuentan de amigo a amigo, y de conocido a conocido.Conocí a un tipo,ciertamente alguien curioso,incapaz de quebrar su vida.Recuerdo su afición por los tatuajes y los piercings,tanto es así que inventaba historias sobre como habían llegado allí aquellos trazos en la piel.

Uno de mis favoritos era un águila sobre la clavícula,del cuál decía que un chaman indio había introducido allí por medio de santería,otros eran tan solo milongas o historias para no dormir,sin mas importancia.Excepto el motivo por el que hoy escribo,justo en el esternón tenía un grabado de un viaje a China.Un grabado que según él le hacía invencible.Muchas veces a causa de ello le habíamos visto hacer tremendas locuras de las que, por casualidad o no,había salido ileso.

Este chico fue una especie de guía o ídolo para los demás chicos del barrio,hasta el día en que se fue de allí,porque para gente como él,un barrio no da las oportunidades suficientes para vivir rápido,morir rápido.Y aún mas difícil cuando tu eres un corredor de fondo,y la muerte una niña coja.

La razón por la que servidor escribe,es porque hoy después de 20 años,lo he visto de nuevo.No había cambiado nada,si no fuera porque se encontraba con más tatuajes cubriendo su torso,ahora desnudo sobre un precipicio.El parecía acordarse de mí.Yo paré mi coche junto a él y me dirigí hacia aquel hombre-lienzo:

-Jamás pensé que todas aquella historias fueran verdad.

-"Be real",aquí sobre mi ombligo,y "truth" mira, aqui bajo mi biceps.Siempre fui consecuente,y dejé que ellos hablarán por mí.

Me di cuenta de que el tatuaje del pecho estaba encostrado,y que aún asi recordaba su silueta.Al darse cuenta de que lo miraba,dijo las últimas palabras que sé que le escucharía.

-Yo nunca quise ser infinito, con 18 años quieres que la vida se alargue hasta la próxima glaciación o hasta el próximo big bang.Pero pronto te das cuenta de que no puedes estar al límite eternamente,sobre todo porque los límites cambian,tú tienes que cambiar, adaptarte, el infinito no se adapta corre junto a nosotros.

"Tan solo el pensamiento de que voy a superar a cualquier reloj,el pensamiento de sobrevivir al tiempo,me da pavor".Acto seguido sacó un cuchillo y ante mí con una tranquilidad que solo el correr con el tiempo te da, abrió su piel en las muñecas donde un tatuaje dibujaba irónicamente una línea de puntos.

Cayó al mar,y allí la marea de sangre atrajo a los tiburones.Ellos miraron su pecho y se apiadaron de él.Lo llevaron allí donde el tiempo no pasa,donde los mismos tiburones llevaban siglos sin cambiar.

Pasó a ser parte del profundo mar azul.



1 comentario:

Pintamonadas dijo...

Respeto a los tiburones, pero no les quiero nada de nada. Ni un poco, uno de mis mayores temores de pequeña era el mar por los tiburones. Odioso Steven con su chan chan chan al inicio de Tiburón I..