martes, 21 de julio de 2009

La pobreza en las melodias

Caminaba cerca de un túnel y quise bajar a donde la gente se siente invisible,el hogar de los vagabundos.Allí encontré a un hombre con una historia,como tantos que puedes encontrar viviendo en la calle,sus historias siempre son parecidas,eran como tú o como yo,hasta que la suerte les dejó de sonreir y la vida les dio la espalda,porque tal y como dijo hacía tiempo que había dejado de vivir.

Tras una conversación me sorprendió lo que me decía,sin quererlo llegue a preguntar si esa vida le gustaba,el solo me respondió,"Claro,es tranquila",mas yo sabía que no era feliz cuando miraba a un pequeño joyero,que al abrirlo desprendía una música.Inocente de mi una vez más pregunte quien le había regalado tal cosa,pues solo poseía una manta y esa caja musical,y él se limitó a responder " Una persona a la que decía yo te quiero".

Salí de aquel tunél sabiendo que ya puede dejarte de lado la suerte, e ignorarte la vida,ya puedes darle la espalda a la sociedad igual que ella te la dio a ti,que jamás dejarás de amar las cosas importantes, y al final de todo solo quedarán las melodías.

3 comentarios:

La Caperucita que se comió al lobo. dijo...

Siempre queda el detalle que en realidad es lo más importante.
Mientras amemos esas cosas nunca moriremos ni de frío ni de hambre.

Un beso :*

Álvaro Precedo Enseñat dijo...

Me encantó, Erik. Sigue así ^^!

daltonicadelespacio dijo...

al final quedan los recuerdos
que siempre llevan una melodia!

me ha gustado mucho :DD